La preinscripción en el Código Civil

La prescripción es una forma de adquisición de la propiedad de bienes – ya sean muebles o inmuebles – o extinción de una acción ligada a un derecho patrimonial por el mero transcurso del tiempo, dándose a su vez una serie de requisitos legales. Debido a su regulación jurídica en los artículos 1.930 y siguientes del Código Civil, podemos decir, que es la transformación de un estado de hecho en uno de derecho por mero transcurso del tiempo.

El ordenamiento jurídico regula dos tipos de prescripciones, por un lado la prescripción extintiva – también llamada liberatoria – donde debido a la prescripción se extinguen acciones ligadas a derechos de contenido patrimonial debido a la inactividad del acreedor y por el trascurso no interrumpido del tiempo. Por otro lado, la prescripción adquisitiva – también llamada usucapión – donde a través de la misma se adquiere un derecho de propiedad de los bienes debido a la posesión continuada en el tiempo de los mismos y otros requisitos señalados por ley (el dominio y demás derechos reales).

En definitiva, dependiendo de cómo sea considerado el transcurso del tiempo, podemos apreciar dos efectos diferentes, por lado, el que extingue automáticamente los derechos y acciones, y por otro lado, el que el trascurso del tiempo reconocido en la ley donde actúa como medio de defensa para el deudor frente a la acción ejercitada por el acreedor.

Por último, hemos de tener presente, la última reforma de la prescripción en el Código Civil a través de la Ley 42/2015, donde en la Disposición final primera establece que el artículo 1964 del Código Civil queda redactado de la manera detallada a continuación: “1. La acción hipotecaria prescribe a los veinte años. 2. Las acciones personales que no tengan plazo especial prescriben a los cinco años desde que pueda exigirse el cumplimiento de la obligación. En las obligaciones continuadas de hacer o no hacer, el plazo comenzará cada vez que se incumplan”. Siendo la modificación más importante la de las acciones personales sin plazo, puesto que anterior a la entrada en vigor de la citada ley prescribían a los 15 años.

Asimismo, la Disposición transitoria quinta, establece que “el tiempo de prescripción de las acciones personales que no tengan señalado término especial de prescripción, nacidas antes de la fecha de entrada en vigor de esta ley, se regirá por lo dispuesto en el artículo 1939 del Código Civil”. Este precepto señala que la “La prescripción comenzada antes de la publicación de este código se regirá por las leyes anteriores al mismo; pero si desde que fuere puesto en observancia transcurriese todo el tiempo en él exigido para la prescripción, surtirá ésta su efecto, aunque por dichas leyes anteriores se requiriese mayor lapso de tiempo”.

“Confía en el tiempo, que suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”

– Miguel de Cervantes Saavedra –

 

Saludos Cordiales.

Leticia Latorre.


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